Benomad, la aplicación del trabajo

Algo necesitaba la vida de Pablo Fernando Alemán, de 51 años, nacido en La Plata, después de una larga carrera en las huestes corporativas. Ingeniero electrónico de la Universidad de La  Plata, con especialización en Servicios Tecnológicos de la Universidad de San Andrés y en Alta Dirección de la Universidad Torcuato Di Tella, la primera parte de su trayectoria profesional la hizo en Arcor, tanto en Córdoba como luego en Brasil. Volvió en el 2000 y se sumó a Telecom, en el área comercial. Hasta que, aburrido, miró para otro lado.

En sus últimos siete años decidió volcarse a lo que él denomina como mundo emprendedor. «Me di cuenta que había un universo inexplorado, más interesante que el corporativo, aunque tenía altibajos. Y arranqué asociándome a startups tecnológicas con las primeras aplicaciones para los smartphones, cuando se salía de la etapa de los Blackberry. Ahí descubrí una línea de desarrollo con grandes marcas, Personal, Disney, Fox. Mientras seguía haciendo ese recorrido, participé en  muchos eventos cuando florecían los primeros unicornios, Mercado Libre, Despegar y otros más. Esas verticales de negocio eran miradas con recelo por los corporativos, y no había mucho nivel de inversión que apoyara esos emprendimientos», cuenta Alemán a Entre Diagonales.

Entonces, dice, empezó a prestarle atención al sector del coworking. Entró como socio en Synergia, y al tiempo lo reconvirtió en un negocio próspero. «Pudimos lograr ese espíritu colaborativo que se produce en el coworking y a la vez que sea rentable», enfatiza. Hoy Synergia es Synergia Jockey Club, y forma parte de un grupo de empresas que tiene con Pablo Di Filippo, su socio. Las otras son Wop, la agencia de estrategia e innovación digital, y otra que se dedica a comercializar pauta publicitaria con sede en Palermo.

«Ese triángulo nos permitió movernos en el segmento de emprendedores -desarrolla Alemán-. Nos dimos cuenta que había una evolución en el mundo del trabajo y ese fue el origen en la creación de Benomad. En Estados Unidos había una tendencia con el coworking, con restaurantes italianos en Nueva York que abrían sus espacios, con una office manager, con café, membresía y conectividad. De ahí nos iluminamos y pensamos en hacerlo con formato argento, con la gastronomía y la hotelería de acá. Obvio que esto fue antes de la pandemia. Y todo estalló por los aires. La típica oficina de boxes fue migrando al coworking, descentralizado, flexible, más distendido, donde la gente puede ir a trabajar donde quiera, cómo quiera y cuándo quiera”.

La agencia Wop empezó a crecer y compitió con las grandes corporaciones de Buenos Aires a través de tecnología, innovación y con el conocimiento de las startups en formato de agencia. Se dieron cuenta que no era necesario tener una empresa con 200 empleados, entonces decidieron contratar personal nómada, más rotativo. Al mismo tiempo, Pablo Alemán se especializó en la organización de mega eventos, como la Argentina Challenge, donde hubo varios días de conferencias tecnológicas.

Ese fue el terreno propicio para el nacimiento de Benomad como startup, “con lo que eso significa: plan de negocios, modelo de impacto, segmentación, fondeo económico y un capital de riesgo”. La aplicación abarca, hasta el momento, 65 lugares, 15 en La Plata y 50 en Buenos Aires. Restaurantes de primera línea y hoteles como el Four Seasons, el Sheraton, y en La Plata el hotel Days Inn y puntos gastronómicos como Paesano y Mercado Baxar. 

“Son sitios que en principio no fueron pensados para trabajar, pero está pasando en el mundo y ahora llegó acá para quedarse. Vamos a desplegarnos en otras provincias como Mendoza, Córdoba, Salta, Rosario. En Montevideo, Asunción de Paraguay y otros puntos de Latinoamérica. Y luego la ida es arribar a Estados Unidos, porque Benomadtiene impacto global”.

La aplicación acaba de desembarcar en el ecosistema emprendedor y su propósito es que profesionales independientes, freelancers, estudiantes y empresas que quieran darle una mejor experiencia de trabajo a sus equipos, puedan elegir los espacios donde desarrollar adecuadamente sus actividades. La propuesta es que elijan entre un vasto menú de opciones contenidas en una aplicación donde, por geolocalización, seleccionen sitios especialmente acondicionados en, por ejemplo, hoteles, bares y restaurantes de calidad. Además del buscador, en la aplicación hay reseñas de los espacios que integran la red, la posibilidad de suscribirse a las distintas membresías, hacer reservas y el acceso a las calificaciones que cada usuario deja tras utilizar un espacio.

La pandemia, dice Alemán, puso sobre el mostrador la explosión del teletrabajo mediante la modalidad del home office, que a su vez desnudó toda una serie de problemas asociados al desempeño de las tareas desde el hogar: problemas de conectividad, falta de espacios adecuados, la desacostumbrada coexistencia de las rutinas familiares con las laborales, entre otras cosas.  “No tenemos ninguna duda que será un éxito, y entendemos que cuando termine la pandemia muchas de las cuestiones del trabajo van a quedarse para siempre. Con esta aplicación se pueden alquilar salas de reuniones, conseguir conectividad premium. Benomad rastrea los lugares cercanos, con las opciones más apropiadas según el cliente”.

El equipo fundador de Benomad, que inició con una primera ronda de inversión en la que obtuvo fondeo por u$s 150.000, está integrado, además, por  Alan Packer, tercer cofundador y advisor.

“Los tres pilares clave diferenciales de nuestra propuesta son, por un lado, los lugares, confortables, tranquilos, ubicados en puntos estratégicos y adaptables a la necesidad de trabajar remoto, solo o en equipo, con posibilidad de tener reuniones y eventos de trabajo, con colaboradores o con clientes; por otro lado, la conectividad, que es de excelencia, robusta, y que nosotros proveemos como parte del diferencial de la propuesta más el soporte técnico; y por último, el beneficio económico a través de membresías accesibles y por los descuentos en los consumos y en los amenities que el usuario consigue por formar parte de la comunidad”, detalla Pablo Di Filippo, uno de los socios.

Todos ganan, según los creadores. “A los dueños de los bares y restaurantes no se les cobra nada por formar parte de la comunidad y tienen el  beneficio, entre otros, de monetizar espacios que quedan ociosos en determinados momentos del día, como puede ser la cafetería de un hotel que queda vacía después del desayuno, o reacondicionando habitaciones que no se cubren en determinados momentos, o el espacio de un restaurante que se vacía entre el almuerzo y la cena”, señala Packer.

En palabras de Pablo Di Filippo, ha cambiado el paradigma. “Desde el inicio donde el núcleo del trabajo se concentraba en una oficina al home office, pasando por el coworking y, finalmente, hoy llega Benomad bajo el concepto: ‘trabaja desde donde quieras’; que está centrado en el usuario y donde el lugar de trabajo lo elige uno mismo, en base a sus experiencias, necesidades, gustos o cercanía”.

Por fuera de su actividad profesional, Pablo Alemán tiene dos hijos y dice que vive en la típica familia platense. Su desafío, con la nueva apuesta empresarial, está puesto en cambiar el mundo a través de una aplicación. “La Plata es una ciudad con una furia emprendedora increíble, todos nuestros inversores son platenses, y el equipo también. Se puede emprender a cualquier edad, para estas cosas no hay techo. Y estamos convencidos que Benomad va a transformar la realidad del trabajo”. 

Por:  Juan Manuel Mannarino.

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