Ni en la oficina ni en casa: Encuentros cercanos del tercer lugar

Soluciones tecnológicas, avances en la conectividad y rápidos aprendizajes de los recursos humanos apuntalaron al teletrabajo como la estrella de la pandemia. Un año después, ese sitial está siendo ocupado por un nuevo estamento ¿De qué se trata?

CIUDAD DE BUENOS AIRES (ANDigital) Las flexibilizaciones mientras transcurre la pandemia están entronizando un nuevo rey, sucedáneo natural del home office, una nueva solución para un cambio de paradigma en el ámbito laboral…

Con este prolegómeno, Mariela Mociulsky, titular de la Sociedad Argentina de Investigadores de Marketing y Opinión (SAIMO), da cuenta que la irrupción del coronavirus llevo a consolidar cambios “que estaban en marcha en los países del primer mundo, en tanto que los aceleró en las economías en desarrollo” y “el ámbito laboral está entre aquellos donde el impacto adquirió dimensiones de revolución”.

“Ante la obligación de encontrar los medios para dar continuidad a sus procesos sin la presencia física de su fuerza laboral, las empresas recurrieron masivamente al home office. Fue una llave para la continuidad, al mismo tiempo que un desafío de adecuación tecnológica y de acomodamiento de directrices, horarios y un conjunto de prácticas erigidas para cuando se comparte un espacio físico”, añade ante ANDigital la CEO de la consultora Trendsity.

Así las cosas, mientras el aislamiento social preventivo y obligatorio, las restricciones a la circulación y al uso del transporte público transformaron los hogares en los “refugios” donde cada uno se sentía seguro, aquello de “cierro la puerta y me olvido de todo” pasó a ser “todo lo hago puertas adentro” de casa.

“Las soluciones tecnológicas, los avances en la conectividad y los rápidos aprendizajes de los recursos humanos convirtieron al teletrabajo en la estrella de la pandemia. Un año después, ese sitial está siendo ocupado por un nuevo actor, cada vez más popular en el ámbito laboral: el tercer lugar”, continúa la especialista.

Y detalla: “un espacio físico alternativo donde encontrarse o reencontrarse con los pares de trabajo o profesión, en un escenario ‘seguro’, confiable, agradable, alejado de los condicionamientos de las oficinas y de las tensiones y las ocupaciones del día a día hogareño”.

“El tercer lugar es tanto un nuevo espacio físico como un concepto, nacido al calor de las flexibilizaciones que devienen de la disminución de los contagios. Como espacio físico, debiera reunir condiciones de un ambiente distinto, agradable, que invita a la interacción con los pares, con las condiciones de sanitización e higiene que las sociedades han internalizado como imperativos ante la irrupción del coronavirus”, precisa la especialista en investigación y tendencias.

Yendo más allá en el concepto, puntualiza que “el tercer lugar implica repensar el trabajo; poner el acento en la persona y facilitarle el ámbito que le posibilite alcanzar un desempeño óptimo, por comodidad, por ahorro de tiempo en los desplazamientos, por alejarse de las tensiones y saturaciones propias de un hogar donde sucede todo”.

Justamente, por esa flexibilidad en usos y versatilidad en prestaciones, los espacios de coworking -en caída libre durante el apogeo de la pandemia- parecen ser una alternativa a tomar muy en cuenta como “terceros lugares”.

“Seguramente con adecuaciones que consideren las obligaciones de distanciamiento e higiene impuestas por las autoridades, aseguran cumplir con una lista de necesidades que hoy reclama la fuerza laboral”, completa Mociulsky.

Es en este escenario que emergió con fuerza una startup argentina que logró anticiparse lanzando una plataforma que conecta las necesidades de profesionales independientes, empresas y distintos espacios de trabajo a fin de dar respuesta a este nuevo paradigma en el futuro del trabajo.

“Ha cambiado el paradigma. Desde el inicio donde el núcleo del trabajo se concentraba en una oficina, al home office, pasando por el coworking y, finalmente, hoy llegamos bajo el concepto ‘trabajá desde donde quieras’; que está centrado en el usuario y donde el lugar de trabajo lo elige uno mismo, en base a sus experiencias, necesidades, gustos o cercanía”, explica Pablo Di Filippo, CEO y cofundador de Benomad.

Y resalta que la firma “nace con un fuerte componente colaborativo: la necesidad del usuario, que podrá trabajar donde lo necesite en el momento en que lo necesite y con las condiciones de confort y operatividad que se adapten a sus cambiantes requerimientos”.

Conectando “con las necesidades de los dueños de bares, restaurantes y hoteles que obtendrán mayor volumen de ventas en tiempos ociosos, ingreso de nuevos clientes por pertenecer a la comunidad, mayor visibilidad y exposición de su marca e instalación WiFi de alta velocidad como elemento diferenciador a cargo de la aplicación”, detalla el licenciado en Administración de Empresas en la UBA, con especialización en Marketing en San Andrés y especialización en Negocios y Finanzas en el IAE.

Benomad cuenta en su catálogo con Selina, Patios de San Telmo, The Cavern, Ílum y Tea Conection, entre otros en Buenos Aires y Massé; Paesano Rosso; Hotel Days Inn y el Gran Galpón, entre otros, en La Plata.

Retomando la idea medular de, la titular del SAIMO pondera que “este tercer lugar es el ámbito ideal que requiere la floreciente economía colaborativa. Son escenarios que se ajustan a la flexibilidad que deben mostrar los profesionales de diferentes áreas para ofertar soluciones innovadoras, ágiles, como respuestas a tendencias emergentes y urgentes que cada más piden los consumidores de productos y servicios a los productores y prestadores”.

“Entre ellas, estar en un lugar ciento por ciento seguro, para encontrarse o reencontrarse con compañeros o pares y retomar las relaciones cara a cara, insustituibles para generarse feedback a veces no tan claro de las reuniones por Zoom u otras plataformas propias de la virtualidad”, grafica.

Y sentencia: “hay dos demandas muy importantes que estos terceros lugares pueden satisfacer a pleno. Por el lado de las empresas, configuran opciones para abaratar costos, deshaciéndose de estructuras edilicias que ya no se justifican y que se relacionaban con paradigmas que el coronavirus está ayudando a desterrar. Las estructuras rígidas, los horarios inflexibles, entre otros parámetros, no son sostenibles cuando el mercado presenta realidades inéditas, con condiciones que exigen diseñar soluciones de emergencia, que pueden consolidarse o estar sujetas a correcciones permanentes”.

“La otra demanda trascendente se relaciona con los consumidores. Estos necesitan armar una nueva rutina, recuperar lugares. Y en esa búsqueda, los terceros lugares pueden permitir que los hogares vuelvan a funcionar como tales, abandonando aunque sea por momento el carácter de monoambiente donde se trabaja, se estudia o se consulta al médico”, cierra la referente de Trendsity.

Claves de una nueva realidad

-Advenimiento de la Generación Y: Ya representa el 50 % de la población activa y para el 2025 llegará al 75 %.

-Movilidad: movilizarse y perder tiempo en los desplazamientos al trabajo (commuting) no es una ecuación viable ni sostenible. Habrá que pensar alternativas que acerquen los espacios al colaborador.

-Experiencias y espacios motivadores: las empresas deberán configurar alternativas de espacios que estimulen que inspiren y que incluso no sean siempre los mismos. Oficina, home office, coworking entraron en el esquema de lugar fijo, habrá que pensar nuevas alternativas.

-Técnica y conectividad: las metodologías de trabajo colaborativo, las videollamadas, el trabajo remoto vinieron para quedarse. Sea en oficina, en casa, en un coworking o en alguna nueva variante, las empresas deberán asegurar las condiciones técnicas al colaborador y no a la inversa.

-Aspectos legales: la ley del trabajo remoto establece condiciones acordes a las nuevas metodologías de trabajo y habrá que estar atento a lo que marca la legislación en cada país y cómo evoluciona.

ANDigital